La contabilidad es uno de los aspectos más importantes para el buen desarrollo económico de cualquier empresa o autónomo. En la actualidad existen diferentes tipos de contabilidad de carácter privado, dentro de los cuales se incluyen las finanzas relativas a las empresas, comercios, instituciones de diversa índole y particulares autónomos. Uno de estos tipos es el que corresponde precisamente a la contabilidad fiscal.

 

La contabilidad fiscal

La contabilidad fiscal es aquella que concierne especialmente a las cuestiones fiscales de cualquier empresa o autónomo. Se encarga de llevar a cabo diferentes registros e informes de los diversos movimientos económicos de la empresa, tales como ingresos, gastos, inversiones, deducibles, etc. con el fin de ser presentados ante la autoridad fiscal.

La presentación de declaraciones y el pago de impuestos es una de las tareas fundamentales dentro de cualquier negocio. Sobre todo porque cualquier empresa o autónomo está obligado al pago de una serie de impuestos. Obligaciones que, por otra parte, son periódicas e inamovibles y de cuyo control dependerá en buena medida el éxito o no del negocio.

La Agencia Tributaria es la que se encarga en España de recaudar los tributos e impuestos relacionados con la actividad profesional y empresarial. Es cierto que las empresas también pueden disponer de otros asuntos fiscales que sean atendidos por el Ayuntamiento de la ciudad en la que tenga su sede esta empresa.

 

La importancia del asesor  fiscal, laboral y contable

Una contabilidad fiscal ordenada permitirá mostrar una imagen fiel del patrimonio de la empresa, su situación financiera y los resultados de la misma. Además, será la base fundamental de la tributación empresarial. de ahí la importancia que tiene para cualquier negocio el elegir un buen asesor fiscal, laboral y contable.

El éxito o el fracaso de una empresa puede estar perfectamente condicionado por el acierto en esta elección. Si un asesor fiscal, laboral o contable no es capaz de transmitir al empresario o al autónomo la situación real de su empresa o de su negocio pueden sobrevenir las contingencias fiscales y laborales menos deseadas.

Por tanto, a la hora de hablar de la figura del gestor en materia de contabilidad fiscal este no solo se ha de encargar de cumplir con las formalidades legalmente establecidas. Su labor tendría que ir un paso más allá hasta el punto de asesorar al empresario o autónomo sobre la importancia de estas materias, alertándole sobre los peligros que pueden suceder en diversas situaciones.

En este sentido, es muy importante que el empresario conozca sus obligaciones y sus derechos en materia fiscal. No en vano, su patrimonio podría verse perjudicado por una mala gestión de su contabilidad fiscal. Por esta razón, y aun con la presencia de un gestor, tanto el empresario como el autónomo deben disponer de un control sobre la fiscalidad de su empresa o su negocio.

En definitiva, la contabilidad fiscal es un apartado sumamente importante dentro de cualquier empresa o negocio. Llevar un buen control de la presentación de declaraciones y el pago de impuestos es uno de los factores determinantes para el éxito o el fracaso de cualquier iniciativa profesional. De ahí que todo lo relacionado con este asunto debería estar en manos de un asesor.

 

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